My “Summer Paradise”

Hi everybody! How are we doing? Tengo que pedir disculpas por no haber escrito desde hace tanto tiempo, la verdad es que he estado… “ocupado”. Bueno, he estado pasando un verano impresionante en el pueblo con mi familia y amigos.

Llevaba muchísimo tiempo queriendo escribir este post porque desde que estoy trabajando en Inglaterra, las vueltas a casa en verano son mágicas e inolvidables; los reencuentros con mi familia y amigos, las despedidas, las vueltas en coche por el pueblo, la comida de mi madre, el calor (muuuuucho calor, qué placer), el español mal hablado y esa ilusión por disfrutar esos dos meses que tengo antes de volver a Inglaterra es lo que me da la ilusión para vivir todo a tope.

Cada vez que veo fotos antiguas termino casi llorando de la melancolía y las ganas que me dan de volver, por eso quiero escribir esto. Los últimos dos veranos han sido increíbles, así que creo que se merecen un rinconcito en este blog para que nunca los olvide (aunque no creo que eso pase). Una vez descubrí una canción que me recuerda a estos dos veranos. Quizá me recuerda más al de 2012 que a éste último, pero al fin y al cabo es como un “paradise” sentir que uno está como en casa y todo lo que le rodea es una maravilla.

Esta canción es Summer Paradise de Simple Plan con la colaboración de Sean Paul. Es una canción que define mis veranos a la perfección. Es una canción alegre, con ritmo, pegadiza y me hace recordar todo lo que he vivido durante esos meses de calor, la playa, las fiestas con mis amigos, las caipirinhas, los mojitos, los botellones en el pueblo, las cervecitas con los colegas en los bares, las tapitas, oh, eso es vida.

Simple Plan y Sean Paul

Os voy a dejar el vídeo de la canción con la letra aquí debajo. Espero que os guste y que la escuchéis como la escucho yo: recordando buenos tiempos de veranos inolvidables.

Aunque ahora mismo estoy ya en Inglaterra, una tierra de la que estoy empezando a pensar que pertenezco cada vez más, que tengo mucho aquí y que me costaría mucho dejar. Así que mirando de ese modo, me quedo con lo mejor de los dos sitios y que siga siendo así, que me siento muy feliz en este momento y estoy disfrutando de cada segundo que la vida me está dando en un lado y en otro. Muchas gracias a todos, a los de aquí y a los de allí. Nos vemos pronto.

Letra:

I gotta find my way back, back to summer paradise,
Sean Paul, Simple Plan

My heart is sinking as I’m lifting up
Up above the clouds away from you
And I can’t believe I’m leaving
Oh I don’t kno-kno-know what I’m gonna do

But someday I will find my way back
To where your name is written in the sand

(Estribillo)
‘Cause I remember every sunset
I remember every word you said
We were never gonna say goodbye, yeah
Singing la-la-ta-ta-ta

Tell me how to get back to
Back to summer paradise with you
And I’ll be there in a heartbeat
Quick time, quick time girl
Oh-oh
I’ll be there in a heartbeat
Quick time, quick time girl
Oh-oh

(Tell ‘em)

My soul is broken, streets are frozen
I can’t stop these feelings melting through
And I’d give away a thousand days, oh
Just to have another one with you
Baby girl

Well, real life can wait
(It can wait)
I’m crashing like waves
(Yeah)
Playing in the sand
(Me and you girl)
Holding your hand
Yeah yeah
Make some noise

(Estribillo)

The promises that we made to about our friends,
Thinking about it shineshine under trees,
Summer time on the beach,
Of fine we get closer under them trees,
Baby girl, you really got to me
It’s 3 o’clock, and were together and the time doesn’t leave
In a heartbeat girl, sex on the beach,
Don’t stand your world, ask me im rich,
Loving you girl, is the best part of me

Someday
I will find my way back to where your name
Is written in the sand
Bring it back, bring it back, bring it back!

(Estribillo)

I remember where we first kissed
(I remember)
How I didn’t wanna leave your lips
And how I’ve never ever felt so high
(So high)
Singing La-la-ta-ta-ta

So tell me how to get back to
Back to summer paradise with you
Yeah, and I’ll be there in a heartbeat
Quick time, quick time girl
Oh-oh
I’ll be there in a heartbeat
Quick time, quick time girl
Oh-oh
Summer Paradise
I’ll be there in a heartbeat
Yeah

Anuncios

Nueva receta: Banoffee Pie

¡Hola amigos! Vuelvo a escribir después de un tiempo en el que he estado ocupado; pero como podéis ver, no lo dejo y siempre escribo cuando tengo tiempo. Así que os traigo otro post, en este caso sobre la comida inglesa. Seguid leyendo, preparad los ingredientes y ¡os relameréis los dedos!

Inglaterra puede ser famosa por su Fish and Chips o por cualquier otra plato, pero una cosa en la que este país está especializado es en los postres. Tartas, dulces o pasteles, da lo mismo, lo dulce es una religión en las islas británicas. Del gran abanico y de la infinidad de posibilidades que hay, os traigo una que realmente blew my mind cuando la probé: la Banoffee Pie. Espero que os guste y que intentéis hacerla. ¡Es muy fácil y está riquísima!

Ingredientes:
Para la base:                                    Para el caramelo:
– 100 g de Mantequilla                 – 100 g de Mantequilla
– 250 g de Galletas                        – 100 g de Azúcar
                                                         – 400 g de Leche Condensada
Para cubrir:
– 3 Plátanos
– 300 ml de Nata para montar
– Chocolate en polvo

Preparación:
Para empezar tenemos que hacer la base. Cogemos un molde para pasteles de unos 15 cm de hondo, si la base se extrae será mucho mejor. A continuación derretimos la mantequilla (butter) y rompemos las galletas (biscuits) hasta que las reducimos a migajas. Lo mezclamos todo y cuando tengamos como una pasta resistente la esparcimos por la base y por las paredes del molde, tenemos que estar seguros de que queda todo regular, sin huecos y bien compacto. Se puede aplastar y moldear con una cuchara. Lo dejamos que se endurezca durante unos diez minutos.

Mientras tanto, hacemos el caramelo (caramel). Deshacemos la mantequilla y el azúcar (sugar)en una cacerola que no se pegue y removemos bien a fuego lento. Cuando el azúcar esté disuelto, añadimos la leche condensada (condensed milk) y seguimos removiendo. Cuando esté todo bien mezclamos, subimos el fuego y dejamos que hierva durante un minuto, todo sin dejar de remover.

Entonces esparcimos el caramelo sobre la base de galletas en el molde y lo dejamos enfriar sobre una hora, cuando sacamos la base de galletas con el caramelo del molde y lo ponemos en un plato.

La siguiente capa es la de platáno (banana). Cortamos los plátanos en rodajas y lo colocamos sobre el caramelo. Después la capa de nata, que debe estar ligeramente montada, que sea suave y siga estando un poco líquida. Para terminar espolvoreamos el chocolate en polvo (granted chocolate) por encima y si queremos, podemos dejar algunas rodajas de plátano para ponerlas por encima y cubrirlas con el chocolate en polvo.

Todo esto tiene que quedar parecido a esto:

Espero que os guste y que lo hagáis en casa. Ahora os daré algunos trucos que también podéis usar.

Podéis hervir las latas de leche condensada durante dos o tres horas pero siempre comprobando que están completamente cubiertas, ¡de lo contrario explotarán!

La mayoría de las veces se usan galletas digestive, pero a mí me gustan más las galletas normales. Incluso, la Banoffee Pie debe estar también muy buena si para la base usamos galletas de chocolate.

También podemos mezclar el caramelo con las rodajas de plátano, o la nata con las rodajas de plátano, para que queden totalmente cubiertas.

Bueno, básicamente esto es al gusto del consumidor o del cocinero en este caso que sois vosotros. Con esto me despido. ¡Hasta la próxima y disfrutad!


Three Jokes!

¡Hola gente! Pues aquí estoy otra vez para dejaros otra publicación, esta vez son tres chistes. Espero que los cojáis y que os gusten, si no me lo decís que ya intentaré escribir algunos mejores la próxima vez. ¡Hasta pronto!

Husband and wifeA woman came up behind her husband while he was enjoying his morning coffee and slapped him on the back of the head. “I found a piece of paper in your pants pocket with the name ‘Marylou’ written on it,” she said, furious. “You had better have an explanation.”
“Calm down, honey,” the man replied. “Remember last week when I was at the dog track? That was the name of the dog I bet on.
The next morning, his wife snuck up on him and smacked him again.”What was that for?” he complained. “Your dog called last night.”

One day little Danny was in Sunday School, and the preacher asked what part of the body went to heaven first.
Susie said your heart, ‘cause you need it to love.
Richie said your head, ‘cause you need it to think.
Little Danny raised his hand and the pastor called on him reluctantly. Danny said, “Your feet.”
Confused, the pastor asked why.
Danny replied, “I was walking past my mom’s room last night and she had her feet in the air and then she screamed, “Oh God, I’m coming!”

Two guys in a bar. “Did you hear about the guy they found dead with his head in his cornflakes? The police thought it was a cereal killer.”

Two men in a bar


Hall Of Fame – The Script featuring Will.I.Am

Hi guys! Por fin me arranco otra vez a escribir por aquí, esta vez os traigo lo que para mí me parece un temazo. Hacía tiempo que no escribía sobre música; tengo más canciones que enseñaros (seguro que las habréis escuchado) que las iré publicando poco a poco, ¡aunque pasen algunos meses después de que salgan! Bueno, let’s get on with it!

Como habéis leído el tema se llama Hall Of Fame, de The Script con la colaboración de Will.I.Am. Para mí, es mucho más que una canción. Es una de esas canciones que te animan cuando you feel a bit down, que te levantan la moral y el ánimo, que te ayudan a tirar hacia delante y te hacen luchar por eso que quieres. Es una de mis favoritas y estoy seguro de que la escucharé durante toda mi vida. Me gusta escucharla cuando estoy relajado en mi habitación, cuando hago ejercicio o cuando estoy por ahí fuera.

Empezaré por presentaros a los creadores, The Script, fundado en 2001, es un grupo de rock irlandés de tres integrantes: Danny O’Donoghue, Mark Sheehan y Glen Power. Salieron a la luz en el 2008 con su primer disco, llamado como el mismo grupo: The Script, y consiguieron llegar al número uno en las listas de música irlandesas y británicas con sus singles We cry, The man who can’t be moved o Breakeven. En 2010 lanzaron su segundo álbum, Science & Faith, en el que podemos encontrar el single de For the first time. Y en septiembre de 2012 sacaron su último álbum, llamado #3 al que pertenece la canción que hoy os traigo.

Han ganado premios a la mejor actuación en vivo, al mej0r grupo irlandés e incluso han sido nominados al mejor grupo intenacional.

Pasemos ahora al artista invitado. Creo que ya lo conocéis, es el integrante del conocidísimo grupo The Black Eyed Peas y su nombre es Will.I.Am. Ha sacado cuatro discos en solitario, más los que tiene con su grupo. Es productor, letrista, DJ, rapero, compositor y vocalista, vamos, casi nada. Ha ganado tropecientos premios, así que diremos que es uno de los que maneja el cotarro en el mundo de la música.

Volvamos a la canción. La frase que más me gusta es how you ever gonna know if you never even try? Sin palabras. Me recuerda a otra que dice Arrepiénte siempre de haber hecho algo, no de no haberlo hecho. Son dos frases que para mí lo dicen todo y deben marcar el camino de una vida. De hecho, intento que marquen la mía.

Pues aquí os dejo el vídeo, que me encanta, y debajo la letra. Como he dicho, la canción tiene fuerza, mensaje y carácer, de modo que el vídeo no puede ser menos. Es sobre un joven que se entrena duro para llegar a ser boxeador y otra chica sorda que tiene que superar los obstáculos de su discapacidad para poder convertirse en bailarina de ballet. Hope you like it!


Letra:

Yeah, you can be the greatest
You can be the best
You can be the King Kong banging on your chest

You could beat the world
You could beat the war
You could talk to God, go banging on his door

You can throw your hands up
You can beat the clock (yeah)
You can move a mountain
You can break rocks
You can be a master
Don’t wait for luck
Dedicate yourself and you can find yourself

(Estribillo)
Standing in the hall of fame (yeah)
And the world’s gonna know your name (yeah)
‘Cause you burn with the brightest flame (yeah)
And the world’s gonna know your name (yeah)
And you’ll be on the walls of the hall of fame

You can go the distance
You can run the mile
You can walk straight through hell with a smile

You could be the hero
You could get the gold
Breaking all the records they thought never could be broke

Yeah, do it for your people
Do it for your pride
How you ever gonna know if you never even try?

Do it for your country
Do it for your name
‘Cause there’s gonna be a day…

(Estribillo)

Be a champion, be a champion, be a champion, be a champion
On the walls of the hall of fame

Be students
Be teachers
Be politicians
Be preachers (Yeah)
Be believers

Be leaders
Be astronauts
Be champions
Be truth seekers
(x2)

(Estribillo)

(You can be a champion)
You could be the greatest
(You can be a champion)
You can be the best
(You can be a champion)
You can be the King Kong banging on your chest

(You can be a champion)
You could beat the world
(You can be a champion)
You could beat the war
(You can be a champion)
You could talk to God, go banging on his door

(You can be a champion)
You can throw your hands up
(You can be a champion)
You can beat the clock
(You can be a champion)
You can move a mountain
(You can be a champion)
You can break rocks

(You can be a champion)
You can be a master
(You can be a champion)
Don’t wait for luck
(You can be a champion)
Dedicate yourself and you can find yourself
(You can be a champion)

Standing in the hall of fame


“Despicable me” – Agnes

Hola de nuevo amigos. He de retomar esto de escribir en el blog urgentemente. Tengo demasidas cosas que contar y temo que se me olviden, pero como siempre, el tiempo es inversamente proporcional a todas esas cosas que me quedan en el tintero. Para volver con fuerza de este periodo de sequía os traigo una nueva sección en mi blog: Frases de películas en Versión Original.

Despicable MeEmpezaré con una que seguro que os ha conmovido, que os ha hecho reír por muy grandes o pequeños que seáis, que os ha traído esa sensación de querer ser como niños otra vez.

Es de la película Despicable me, traducida en Español como Gru, mi villano favorito. Si se hubiera traducido literalmente habría sido algo como Despreciable yo o Yo el despreciable, pero claro, no siempre tiene el mismo catching un título en un idoma que en otro.

La frase la dice Agnes, la pequeña protagonista de la película. Estoy seguro de que todos la habéis oído, en Español, por supuesto. En nuestro idioma es “¡Es tan blandito que me quiero morir!” Pero la frase original tiene un detalle diferente. Por eso, he subido el vídeo de dicha escena con los subtítulos además de otra escena de esta monada de personaje, posiblemente el más cute de los creados por Universal Pictures.

Espero que os haya gustado, hopefully, iré escribiendo poco a poco más y más y traeré nuevas entradas y nuevas frases, ¡no dejéis de pasáos por aquí y de leer mis cositas! Muchas gracias y hasta la próxima.


13ª VIP: Hole punch

¡Hola de nuevo amigos! Perdonad que escriba de tarde en tarde pero entre el curro y lo que no es curro estoy ocupadísimo. Pues bien, he sacado un ratín para poder explicaros una nueva Very Important Palabra de esas que nos gustan a nosotros. Como habéis podido ver, es Hole punch. También podría ser Hole puncher, pero yo siempre lo he escuchado como la primera.

Veamos cómo se pronuncia. En fonética, hole punch se escribe así: /’həʊlpʌntʃ/. Para los que os parezca muy raro, como siempre dejo el link below para que lo podáis escuchar.

Hole punch

Vayamos con la traducción. Pues hole punch significa… ¡no lo sé! Bueno, sí que lo sé, pero me tenéis que ayudar porque creo que no tenemos esta palabra en español. Hole punch es un troquelador (así lo llamaba yo de pequeño) para hacer agujeros en una hoja de papel, una taladradora (esto lo he encontrado en internet, aunque no creo que sea la mejor traducción) o una perforadora (para mí tampoco es exacta). Pues eso, la maquinita que todos tenemos en casa en un cajón que usamos muy de cuando en cuando para hacer agujeros en papel, sin embargo es muy socorrida en esos caso. Os dejo también una fotico para despejar toda clase de duda.

Me llamó mucho la atención porque la traducción sería como “puñeador de agujeros” o algo por el estilo, ya que hole es “agujero” y punch es “puño”. Curioso.

Me trae muy dulces recuerdos porque me lo llevaba al colegio y lo usaba allí para meter papelitos con mensajes para mis amigos. Me levantaba y se lo daba a Javi Salas, a Baldo o a Flete para poder hablar con ellos. Don Lorenzo, Don Antonio o Don Pedro creían que usábamos el troquelador todo el tiempo, jaja ¡qué tiempos! Good times.

Bueno, pues hasta aquí esta entrada. Espero que os haya gustado y hayáis aprendido una nueva palabra. Espero escribir más a menudo la próxima vez y ¡hasta pronto!


Halloween horror story…

¡Hola amigos! Sigo con el tema de Halloween, perdonad que se haya pasado ya la fecha, pero me contaron una historia de miedo de ésas que se cuentan alrededor de una hoguera y me gustaría compartirla con vosotros. Espero que os guste. Podéis comentadme, ya que es la primera vez que escribo un relato en el blog. No me dijeron ningún título, sin embargo, let’s say que se titula…

“Escape sangriento”

Era la noche anterior a la de Halloween, por lo que no mucha gente iba vestida con terroríficos disfraces. Era una noche normal como otra cualquiera. Ryan, un chico joven, había salido de fiesta con sus amigos y se encontraban en una discoteca pasándolo bien.

Había mucha gente en la discoteca, estaba llena por completo. Ryan fue a la barra para comprar una cerveza, no era la primera ni la segunda pero no estaba muy ebrio. Cuando volvió dónde estaban sus amigos no encontró a ninguno, no obstante, no le dio importancia. Pensó que estarían en el servicio o en algún otro lugar de la discoteca; de modo que empezó a buscarlos. Después de media hora, probablemente más, la música en la discoteca dejó de sonar, indicando que era la hora de cierre y toda la gente comenzó a dirigirse a la salida. Ryan seguía buscando a sus amigos, aunque ya no esperaba encontrarlos; había estado dando vueltas por toda la discoteca y no los había visto, así que siguió a la multitud hacia la calle.

Una vez fuera de la discoteca, se dirigía a la parada de taxis más cercana para coger uno de vuelta a casa, cuando en uno de los portales vio una chica llorando. Era delgada, algo más baja Ryan (él era de una estatura normal), tenía el pelo oscuro y rizado. Sus miradas se cruzaron y Ryan, por cortesía, se interesó y le preguntó qué le pasaba.

“Todo es una mierda,” le contestó la chica soyozando. Su acento parecía provenir de algún país del este.

Parecía bastante ebria así que Ryan se dispuso a ayudarla. Le limpió las lágrimas, la calmó y le dijo que le ayudaría a encontrar un taxi para ella. Incluso le prestó su chaqueta ya que estaba temblando de frío. Ryan le preguntó su nombre mientras caminaban pero ella no se lo dijo, tan sólo se quejaba de cosas sin sentido.

En el camino, ella paró un taxi y se montó. Ryan le pidió que le devolviera su chaqueta sin montarse en el coche. Ella se la dio y él le dijo al taxista que la llevara a casa. En el momento que iba a cerrar la puerta, ella salió de repente y agarró el brazo de Ryan, diciendo que no quería ir en ese taxi. Él intentaba averiguar dónde vivía, pero sólo decía que vivía en las afueras de la ciudad.

Al cabo de sólo unos segundos, la chica paró otro taxi. Esta vez, Ryan se montó con ella en el asiento trasero. Pensaba dejarla en su casa y volver a la suya en el mismo taxi. Ryan se dio cuenta de que ella le había dicho la dirección apenas se montaba en el coche, por lo tanto, no pudo escucharla. Apenas hablaron durante el viaje y Ryan estaba pendiente de la dirección a la que el taxi se dirigía. La chica parecía vivir de camino a la suya. De cualquier manera, él advirtió que el taxista debía ser de La India por su acento y su color de piel.

En un punto del viaje, Ryan perdió el sentido del camino, ya que estaban demasiado en las afueras y él no había estado nunca allí. Unos minutos más tardes el coche se paró en una calle sin salida, no se veía nadie alrededor. Parecía una urbanización, ya que había casas pero todas estaban muy oscuras, iluminadas por una débil y tenue luz de algunas farolas.

Ryan estaba esperando que la chica pagase al taxista. “Págale”, le dijo ella a Ryan. “¿Qué? No, yo tengo el dinero para volver a mi casa y no voy a pagarte el viaje”. El taxista, incomprensiblemente, insistía a Ryan para que le pagara. Ryan solo tenía el dinero para volver a su casa, le dijo la dirección y el taxista le pidió una cantidad desorbitada. Él había hecho ese recorrido una infinidad de veces y sabía exactamente cuánto costaba. Además, la calle donde estaban ahora debería estar más cerca que el centro de la ciudad…

De pronto la chica bajó del coche, y con ella el taxista. Ryan no entendía nada. Quería volver a casa o de vuelta a la ciudad. Nada le olía bien. No aguantaba ni un minuto más dentro de ese coche. Todo era muy sospechoso, el taxista y la chica estaban hablando fuera del coche. Ryan no podía ver ni oír nada porque el taxista se había apoyado de espaldas contra la ventana trasera del coche, tapándole la visibilidad de lo que ellos estaban haciendo.

Ryan los observaba con confusión, no tenía ni la más remota idea de lo que ellos estaban haciendo o de lo que estaban hablando. A través de los huecos que dejaba el taxista entre sus brazos, pudo ver la cabeza de la chica. La chica estaba agachada. ¿Por qué? Pensaba Ryan, pero lo que más le preocupaba era saber cómo iba a salir de aquella situación.

Después de unos minutos, la chica y el taxista volvieron a entrar en el coche. El taxista todavía pretendía que Ryan le pagase el doble de lo que en realidad costaba el viaje a casa. Ryan se limitaba a decir que tenía el dinero pero no lo bastante como lo que pedía. “¿Pero cuando va a pagar ella?” preguntó Ryan intentando evadir el tema. “Ella ya me apagado”, contestó el taxista evadiendo este tema y volviendo al anterior. En ese momento Ryan empezó a temer lo peor, ¿cómo le había pagado? Él solo quería volver a casa. “Te llevaré a un cajero”, le dijo el taxista. “No, llévame a casa o de vuelta a la ciudad, cogeré otro taxi allí,” contestó Ryan tajantemente, queriendo salir de allí a toda costa. No le gustaba ni el lugar ni la compañía. “Está bien, te llevaré a casa, pero dame algo de dinero, este taxi no se paga solo”, le decía el taxista con su acento indio. Pensó que no le quedaba otra opción, así que le dio un billete, y le dijo que le daría el resto cuando llegara a su destino.

Afortunada o desafortunadamente para Ryan, el coche se volvió a poner en movimiento, pero ¿hacia dónde? Sólo el taxista lo sabía. Él no quería estar en aquel coche, quería salir de allí y de pronto y extrañamente, la chica se puso demasiado amigable con el taxista, le tocaba el hombro desde el asiento de atrás y éste se la cogía. Ambos reían sin motivo. Ryan no entendía nada.

“Él es mi amigo, lo conozco”, decía la chica entre risas. “¿Qué hacemos con él?” le preguntó de repente el taxista a la chica. “No sé, es un buen tío. Me cuidó y estuvo conmigo, se preocupó por mí”, contestó la chica. “¿Es eso verdad?” preguntó el taxista a Ryan. “Sólo hice lo que tenía que hacer, la vi en mal estado y me interesé por ella”, respondió Ryan casi sin voz, atónito por lo que había escuchado. No sabía lo que estaba pasando, ¿qué significaba eso de “¿qué hacemos con él?”? Ryan ya no aguantaba más. Desconocía por completo lo que estaba sucediendo. El taxista conducía bastante rápido, las curvas le hacían tambalearse en el asiento. No aguantaba más en ese maldito taxi.

Ryan era un chico que había tomado decisiones sin pensar en el pasado y le habían salido bien. Estaba orgulloso de eso pero esta vez debía hacer algo y no tenía mucho tiempo. Se imaginaba que en algún momento la chica sacaría una navaja o un cuchillo y le apuñalaría allí mismo, incluso llegó a pensar que el propio taxista tenía una pistola y le iba a disparar en el coche, aunque supuso que no lo haría ya que mancharía los asientos con su sangre. Su suerpo ardía de nerviosismo, de terror. Estaba temiendo por su vida.

Vio que se acercaba a una glorieta, el taxista debería frenar y reducir la velocidad a la que conducía. Había también una gasolinera justo al lado. “Es perfecto” pensó Ryan para sí”. Sin pensarlo dos veces se quitó el cinturón de seguridad, su cuerpo se inclinó debido a la velocidad al entrar en la rotonda, abrió la puerta y saltó del coche en marcha.

Salió rodando del coche, golpeándose la cabeza contra el asfalto, pero se repuso. Miró hacia detrás, viendo como el coche se alejaba. Tan pronto como se puso en pie, empezó a correr dirección a la gasolinera. Instintivamente se llevó la mano izquierda a la nuca y al vérsela, estaba completamente roja, goteando sangre. Sentía como le recorría la espalda por debajo de la camiseta, estaba sangrando mucho. Apenas le importaba, ya que por fin se había deshecho de aquella siniestra pareja.

Había un hombre joven dentro de la tienda de la gasolinera. Ryan pidió ayuda nervioso, no podía parar de moverse. El hombre le preguntó qué le ocurría y Ryan le contó todo lo más rápido que pudo, con una voz temblorosa, pidiéndole que llamara a una ambulancia. “Por favor, dame algo para ponerme en la herida”. El hombre salió de la tienda y le dio unos pañuelos de papel. Ryan tenía las dos manos completamente ensangrentadas por tratar de parar la hemorragia. “¿Es muy grande?” Ryan preguntó. “Es más o menos así” le dijo el hombre, haciendo un gesto con su mano y abriendo sus dedos unos cinco centímetros. “¿Es profunda? ¿Puedes ver el hueso?” “No, no parece profunda” respondió el hombre de la gasolinera, tratando de tranquilizar a Ryan.

Poco después llegó la ambulancia y más tarde la policía. Le limpiaron las manos y le curaron la brecha lo mejor que pudieron, pero le dijeron que debía ir al hospital para que pudieran cosérsela. “¿Tienes alguna otra herida?” Preguntó el médico. “Sí, aquí y aquí. Pero sólo son rasguños, nada importante”, contestó Ryan señalándose a la mano izquierda y a la muñeca izquierda, donde se había rozado al caer. Mientras tanto, una inspectora de policía acompañada de un oficial le tomaban declaración sobre lo que había ocurrido.

Le preguntaron sobre las descripciones de la chica, del taxista y del coche. La chica era delgada, pelo rizado, no muy alta. Parecía provenir de algún país del este. Llevaba un jersey azul y un chaleco rojo. El taxista, en cambio, era gordo, de tez morena debido a su posible nacionalidad india y estaba calvo; llevaba unos pantalones negros y una camisa negra. No recordaba el color del coche debido a la brevedad de los hechos, pero estaba seguro de que era un color claro, probablemente beige. Ni mucho menos se había fijado en la matrícula. “¿A qué velocidad iba el coche cuando saltaste?” le preguntó la inspectora. “Ni si quiera lo sé. Iba bastante rápido. No me fijé en la velocidad porque estaba esperando el momento más oportuno para saltar”, respondió Ryan haciéndoles ver que se había sentido en peligro.

Decidieron llevarlo al hospital pero en ese momento Ryan se paró. “¿Cómo te llamas?” le preguntó en la lejanía al hombre de la gasolinera. “Connor”. “¡Gracias Connor! ¡Gracias por todo y perdón por este lío en el que te he metido!” gritó Ryan y metiéndose en la ambulancia.

De camino al hospital, el médico le preguntaba por algún detalle más, pero Ryan tan sólo podía repetir lo que le había dicho a la inspectora. Una vez en el hospital le hicieron esperar dos horas o tres, había perdido la noción del tiempo. Tampoco se acordaba a qué hora había ocurrido todo aquella noche. Durante ese tiempo estuvo reflexionando sobre lo que quería aquella pareja. De cualquier manera, se sentía orgulloso de haber saltado de ese coche. Lo volvería a hacer. El miedo que sintió no le hizo pensar en el daño que le haría saltar del coche o en la velocidad a la que iba; tan sólo quería salir de allí y la solución era aquélla. Probablemente fue el miedo al temer por su vida, cuando una persona deja de razonar y puede hacer cualquier cosa a toda costa con tal de sobrevivir.

Pensó en llamar a sus amigos, pero prefirió no molestarles ni preocuparles. Decidió que intentaría dejar el tema en secreto y no contárselo a nadie.

Aprovechó también ese tiempo para sacarse algunas fotos con su cámara. En ellas pudo ver que la brecha, completamente ensangrentada, era de unos cinco o seis centímetros, pero había dejado de sangrar y no era muy profunda. También pudo ver como la piel de su cabeza se había teñido de rojo, como consecuencia de la sangre que se había secado.

Le llamó el médico y éste le preguntó básicamente lo mismo que la inspectora, pero Ryan, ya tranquilo, repitió lo que le dijo a la inspectora y al médico de la ambulancia. Lo que en realidad quería el médico, era comprobar que el golpe no le había causado ninguna otra lesión en la cabeza.”Me siento perfectamente, a pesar de un fuerte dolor en el lugar de la herida, claro. No me he sentido mareado en ningún momento”, comentaba Ryan para quitarle hierro al asunto. “Ahora vendrá la enfermera y te pondrá un poco de pegamento, ya que si te cosemos tendrías que volver en unos días para quitarte los puntos, además sería más doloroso. El pegamento es perfecto para la herida, se irá quitando poco a poco pero no te podrás lavar la cabeza en cinco días”, le explicó el médico. “Gracias, está bien”, contestó Ryan pensando en que le daba igual lo que le hicieran, tan sólo quería volver a casa.

Al poco tiempo después llegó la enfermera y le atendió. Era muy simpática y le explicó con detalle las características del pegamento, también le dijo lo mismo que el doctor sobre los puntos. Le dio dos pastillas: una era paracetamol y la otra un antiinflamatorio. Le dio también unos panfletos informativos sobre la cura de brechas, tratamiento de pegamento y suturas. Le limpió la herida bien y le aplicó el pegamento en la brecha. Ryan le hablaba sobre su vida mientras tanto, aunque alguna vez que otra tenía que parar de hablar para resistir el dolor. Una vez acabada la cura, le dijeron que se podía marchar.

Cuando salió del hospital, no sabía dónde se encontraba, ya que no había estado allí en su vida. Tuvo que preguntar un par de veces a las personas que había por la calle. En unos diez minutos había vuelto al centro de la ciudad donde la extraña historia había sucedido. Sacó su teléfono móvil y llamó a un taxi. Le dijo su ubicación para que fuera a recogerlo. En verdad ese taxi era de confianza. Gynn, un taxista conocido que le había llevado infinidad de veces a su casa, pero que solamente estaba de servicio durante el día. Ryan le iba contando todo lo que había vivido esa noche, ante la sorpresa de Glynn que no daba crédito a lo que escuchaba.

Cuando llegó por fin a su casa, le dio las gracias a Glynn. “¡Eres incluso mejor que James Bond! Siempre podrás decir que saltaste de un coche en marcha. Indudablemente los tienes bien puestos”, broméo Glynn. “Bueno, puede ser”, contestó Ryan contento y apenado a la vez, esbozando una discreta sonrisa. “Pero por favor, no se lo cuentes a nadie. No quiero que nadie me pregunte por lo ocurrido, tan sólo quiero llegar a casa y descansar. Quiero olvidarlo todo”, dijo Ryan ya completamente serio. “No te preocupes tío, recupérate y descansa. ¡Nos vemos pronto!” Glynn le había querido cobrar la mitad del viaje, al ver que Ryan había estado en problemas, pero él no quiso y le pagó todo el trayecto, como siempre.

Cuando llegó a su habitación, se dispuso a quitarse la ropa para lavarse un poco antes de irse a la cama. Tenía la camiseta ensangrentada, los vaqueros grises que llevaba estaban manchados de sangre y tenían rozaduras de la caída. Tenía sangre incluso en los calzoncillos; la sangre le había recorrido la espalda hasta llegar a los pantalones. Sin duda, había sangrado mucho. Se lavó lo mejor que pudo, no se tocó la herida y se fue a la cama. Estaba demasiado cansado para no poder dormir, así que no tardó mucho en caer dormido.

Nunca llegará a saber lo que le habría pasado si no hubiera saltado de aquel coche, lo que querían de él el taxista y la chica. ¿Por qué la chica no se quedó en el lugar donde en un principio habían parado? ¿De verdad se conocían o hicieron un trato cuando salieron del coche? Ryan se preguntaría este tipo de preguntas una y otra vez los días después, incluso se las preguntaría durante su vida, pero no obtendría ninguna respuesta. A menos que se encuentre de nuevo con el taxista o la chica…

FIN

Like This!